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Transformaciones económica y cambios sociales en el siglo XIX

TEMA 12 TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS Y CAMBIOS SOCIALES EN EL SIGLO XIX

La economía de algunos países de Europa (Gran Bretaña, Francia, Alemania y Bélgica) se transformó profundamente en el siglo XIX. Por un lado la industria desplazó a la agricultura como principal actividad económica, al mismo tiempo que la producción y el intercambio de bienes crecían en unas proporciones hasta entonces desconocidas.

Por otro, la mecanización y el uso de energía inanimada cambiaron radicalmente las formas de producción mientras se consolidaba la propiedad privada. Todo ello transformó radicalmente la estructura económica y la organización de la sociedad, inaugurando la era del capitalismo.

España, como otros países del sur de Europa, conoció importantes transformaciones en su economía, pero no se industrializó plenamente. A finales del siglo XIX, España mantenía una economía predominantemente agraria, con un sector industrial limitado y poco capaz de competir en el mercado exterior.

Sin embargo, la sociedad española presentaba los rasgos característicos de una sociedad capitalista, aunque el nivel de riqueza por habitante era notablemente inferior al de los países industrializados, en especial de Gran Bretaña, convertida en la fábrica del mundo.

Tema completo (M.E.) (55:43)http://www.youtube.com/watch?feature=em-subs_digest-vrecs&v=3v6uz409gh0&desktop_uri=%2Fwatch%3Fv%3D3v6uz409gh0%26feature%3Dem-subs_digest-vrecs&app=desktop&hd=1

DESAMORTIZACIONES (La necesidad de una reforma agraria en España)

La transformación de la agricultura española a lo largo del siglo XIX fue lenta e insuficiente, hecho que explica en buena medida la marginación de España del proceso de industrialización europeo.

Un problema endémico: la desigual distribución de la propiedad de la tierra y su situación jurídica.

En el Antiguo Régimen las tierras de la Iglesia, la nobleza, y las de los municipios se denominaban propiedades de manos muertas, porque como no se podían vender ni comprar, no había posibi­lidad de que cambiasen de manos. Las propiedades de la Iglesia y de los municipios estaban amortizadas, es decir, no podían ser par­celadas, ni vendidas. Las propiedades de la nobleza se encontraban “vinculadas“ a la casa titular del señorío mediante el mayorazgo y debían transmitirse íntegras de un titular a otro. Así pues, la mayor parte de las mejores tierras estaban fuera del mercado y no podían ser mejoradas, “ca­pitalizadas”.

Los políticos liberales eran conscientes de que los cambios en la estructura de la propiedad de la tierra habían favorecido en otros países una gran expansión de la producción agrícola. Pensaban que la prime­ra medida que había que adoptar para poner fin al atraso del campo español era eliminar los restos del régimen señorial que todavía subsistía en buena parte de las regiones del país. Por ello, era necesario erradicar el sistema de propiedad de manos muertas y vender las tierras para que los nuevos propietarios modernizasen el campo.

La cantidad de dinero obtenida fue importante, aunque no solucionó el problema de la deuda, ni muchos menos el de la inversión en la industria.

La desamortización de Mendizábal. 1936 (3:46) http://www.youtube.com/watch?v=Qn7YXw468vo

Las desamortizaciones (1:29) http://www.youtube.com/watch?v=umTyl_voVNw

Consecuencias socioeconómicas de las desamortizaciones.

El incremento de la producción que fue algo superior al incremento de la población (caso del trigo), se debió al aumento de la superficie cultivada, ya mencionado, y no a la mejora técnica, en consecuencia los rendimientos (producción/unidad de superficie) continuaron siendo bajos. Esto hizo que las crisis de subsistencia fueran todavía frecuentes.

El estancamiento agrícola fue propiciado por los elevados aranceles del trigo. Protegidos de la competencia exterior los propietarios de tierras cerealistas se despreocupaban de mejorarlas, ya que tenían asegurada la venta de su trigo por mucho que los bajos rendimientos y la excesiva mano de obra encareciera su producción.

Junto a la abolición del régimen señorial y a la transformación jurídica del régimen de propiedad, se dieron una serie de medidas legislativas encaminadas al libre funcionamiento del mercado que completaron el marco de liberación de la economía: la abolición de los privilegios de la Mesta (1836), el derecho a cercar y a la libre explotación de montes o viñedos (1833-34); la libertad de arrendamientos agrarios, la de precios y almacenamiento y la de comercio interior de la mayor parte de los productos (1836). Por último la abolición de los privilegios gremiales y la implantación de la libertad de industria y comercio, la eliminación de las aduanas interiores, así como la abolición de los diezmos eclesiásticos, completaron el marco jurídico e institucional de la implantación del liberalismo económico en España.

INDUSTRIALIZACIÓN Y MODERNIZACIÓN DE LAS INFRAESTRUCTURAS

En España se pretendía impulsar como en otros países de Europa, el proceso de revolución industrial para transformar la vieja estructura económica, esencialmente agraria, en otra nueva, basada en el desarrollo de la industrial y del comercio. Pero los resultados no se correspondieron con los objetivos. Sin embargo, algunas zonas de España iniciaron el camino hacia la industria moderna.

1. La fallida Revolución Industrial.

Cataluña fue la única zona donde la industrialización se originó a partir de capitales autóctonos, aunque predominó la empresa de tamaño mediano. El sector algodonero fue el más dinámico y, como en el caso de Inglaterra, actuó como sector palanca de la industrialización regional. Su prosperidad se debió fundamentalmente a tres razones:

Para el desarrollo de esta industria se requiere además del hierro, carbón en abundancia y de calidad; pero, sobre todo, que la demanda de productos siderúrgicos resulte lo suficientemente grande como para rentabilizar las elevadas inversiones iniciales.

La inexistencia en España de buen carbón y de demanda suficiente explica el desarrollo accidentado de esta industria, cuya localización fue cambiando a lo largo del siglo XIX. Durante el reinado de Isabel II se pueden distinguir tres etapas:

Minería y siderurgia españolas en el siglo XIX (1:41) http://www.youtube.com/watch?v=EJXkrS72_sU

España es rica en reservas de hierro, plomo, cobre, mercurio y cinc. Además los yacimientos estaban próximos a las zonas portuarias, lo que facilitaba el transporte y exportación de los minerales.

Sin embargo, la minería española no alcanzó su pleno apogeo hasta el último cuarto del siglo, en que se convirtió en uno de los sectores más activos de la economía nacional. Esto fue posible en gran medida por la Ley de Bases sobre Minas de 1868 que simplificaba la adjudicación de concesiones y daba importantes seguridades a los concesionarios de minas.

Se hicieron cargo de las explotaciones mineras, sobre todo, compañías extranjeras, que extraían los minerales para su exportación en bruto a sus países de origen. España se convirtió, por tanto, en exportadora de materias primas: plomo, mercurio, cobre y hierro, fundamentalmente, que a fines de siglo representaban uno de los capítulos más importantes de la balanza comercial.

En comparación con los países más industrializados como Inglaterra, Francia, Bélgica, Alemania, Holanda y Suiza, la incorporación de España a la revolución industrial y a la modernización económica resultó más tardía, lenta, incompleta y desequilibrada tanto interregional como sectorialmente.

El desarrollo industrial español durante el siglo XIX fue limitado y con graves consecuencias.

Todo ello ha favorecido el que un grupo importante de historiadores haya calificado la industrialización española del siglo XIX como “fracaso” entendido como la no consecución de proyectos privados o públicos para la modernización económica de forma similar a lo ocurrido en Gran Bretaña o en otros países, con sus peculiaridades, como Francia, Alemania o Bélgica. Sin embargo, en términos generales, el balance fue de fracaso relativo porque pese al evidente atraso español visto y ser un país principalmente agrario, se inició la construcción del ferrocarril, se perfeccionó la banca, se creó un nuevo sistema monetario y surgieron los primeros focos industriales.

2. La revolución de los transportes: el ferrocarril. (4:14) http://www.youtube.com/watch?v=0y5VXXia8DI

La lentitud y el retraso del proceso industrializador estuvieron directamente relacionados con las dificultades para vertebrar el mercado interior. La escasez de compradores y las deficiencias de los medios de transporte fueron en buena medida parte responsables de la escasa articulación de la economía española.

En España se pretendía seguir el ejemplo de países como Gran Bretaña, Bélgica, Francia o Alemania, que desde 1840 habían creado una red ferroviaria que estimulaba la economía en su conjunto, pues facilitaba los intercambios y potenciaba la industria siderometalúrgica. Además, existía la convicción de que, si se creaba un medio barato de transporte, la facilidad de los intercambios animaría a la creación de industria.

La primera línea construida en España fue la de Barcelona- Mataró (1848), pero la verdadera fiebre constructora se desencadenó a partir de la ley General de Ferrocarriles de 1855, hasta la crisis financiera de 1866. La ley favorecía la construcción proporcionando todo tipo de recursos y facilidades, desde conceder subvenciones, cuyos fondos procedían de la desamortización de Madoz, hasta permitir la importación de materiales extranjeros. Ferrocarril instrumento de colonización (2:45) http://www.youtube.com/watch?v=OceiEsWario

La ley de ferrocarriles derivó en una fiebre constructiva, pero también algunas consecuencias negativas:

3. Otros aspectos económicos:

El comercio exterior aumentó considerablemente en volumen a lo largo del siglo XIX. Pero la balanza comercial se mantuvo deficitaria y con una estructura propia de país poco desarrollado: se exportaban a Europa materias primas y productos semielaborados, y se importaban productos industriales. Gran Bretaña y Francia fueron tanto los principales clientes, como los principales abastecedores.

Sin embargo España trató de reservar su mercado interior para la producción nacional, mediante la imposición de aranceles e incluso prohibiendo importar ciertos artículos.

Los que reclamaban un proteccionismo de elevados aranceles eran los fabricantes textiles de algodón catalanes, para evitar la competencia inglesa; y los productores cerealistas castellanos para asegurar la venta de su trigo a cualquier precio y, a finales de siglo, los industriales siderúrgicos vascos.

Por lo tanto, la política proteccionista que arranca de la centuria anterior, se mantuvo con altibajos en el siglo XIX y se prolongó hasta 1960. Solamente durante el sexenio democrático se vivió un paréntesis de relativa apertura del mercado español con el arancel Figuerola (1869), que rebaja las tarifas arancelarias y no prohibía la importación de ningún artículo.

En 1845 Mon, ministro de Hacienda y Santillán, autor del plan de reforma, iniciaron el sistema fiscal moderno, simplificado y racional, con una clara división entre los tipos de impuestos.

Todos debían pagar, pero los que más tenían no lo hacían en la proporción correspondiente a su capacidad. En consecuencia, esta profunda reforma tampoco acabó con el crónico déficit fiscal y el endeudamiento progresivo de la Hacienda española, que tuvo que recurrir nuevamente a la emisión de deuda pública.

CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO Y CAMBIO SOCIAL. EL MOVIMIENTO OBRERO

El proceso de reforma agraria y el desarrollo de la industrialización dieron lugar a la configuración de unas nuevas relaciones sociales que culminaron con la progresiva desaparición de los estamentos y el surgimiento de una nueva sociedad de clases basada en el derecho de propiedad y en la igualdad ante la ley y la fiscalidad. Esta nueva sociedad permitió una mayor movilidad social, bien por el éxito en los negocios, bien por la carrera administrativa y, sobre todo, militar.

1. La evolución demográfica

El aumento de la producción agrícola permitió alimentar a una población en constante crecimiento. Sin embargo, el limitado crecimiento industrial frenó el éxodo rural y ralentizó el proceso de urbanización.

En comparación con otros países europeos la población creció a un ritmo lento, sin llegar a duplicarse en cien años: en 1800 había 11.500.000, mientras que el censo de 1900 tenía algo más de 18 millones. Las causas más importantes de este incremento fueron la desaparición de determinadas epidemias, la mejora de la dieta y la expansión de algunos cultivos como el maíz y la patata. Sin embargo, el crecimiento demográfico fue uno de los más bajos del continente como resultado del mantenimiento de los rasgos típicos de la demografía tradicional: alta mortalidad (30 por mil) y elevada natalidad (37 por mil).

El nivel de urbanización era bajo, el 80% vivía en núcleos rurales, aunque las ciudades crecían constantemente, lo que hizo necesario derribar las viejas murallas y ensanchar el entramado urbano. Madrid tenía 236.000 habitantes y Barcelona 215.000 (París tenía 1 millón y Londres 3 millones).

A lo largo del siglo aumentó la migración interna hacia las ciudades como consecuencia de la superpoblación agraria y la mejora de los transportes. Emigración de los campesinos (3:15) http://www.youtube.com/watch?v=AbwsbtDnF9I

La estructura de la población activa nos habla de un país agrario; en 1860 era la siguiente: sector primario 65%; sector industrial 15% y sector terciarios 20%.

2. Los cambios sociales: de la sociedad estamental a la sociedad de clases.

La revolución liberal burguesa supuso la transformación de la sociedad estamental en la actual sociedad de clases capitalista. La sociedad ya no se divide en estamentos cerrados, definidos jurídicamente y con derechos y obligaciones diferentes, sino que todos los individuos son ciudadanos iguales ante la ley –al menos en teoría. El único criterio realmente importante de división social es el económico, que permite clasificar a la población por su nivel de renta –clases altas; medias y bajas- o por su papel en el proceso de producción –burguesía industrial, clase obrera, etc.

Además la clases sociales son abiertas, y el ascenso y descenso de una a otra –movilidad vertical- viene determinado por los cambios en la situación económica del individuo, y no por las decisiones ajenas a él –como en la concesión por el rey de un título de nobleza, en la sociedad estamental. La vida social fines XIX (2:12) http://www.youtube.com/watch?v=AFP-sQrBzdY

La vieja nobleza perdió sus privilegios estamentales, pero la desvinculación de la tierra convirtió sus señoríos en propiedad privada y con la desamortización aumentaron sus propiedades. Conservó sus títulos, aunque con carácter meramente honorífico –sin privilegios feudales-, y se integró en los grupos dirigentes de la nueva sociedad en razón de sus propiedades territoriales y de sus negocios.

Conserva una gran fuente de poder por: su posición en la Corte y su influencia sobre la reina; en el ejército, cuyos altos mandos eran en muchos casos títulos nobiliarios; en la política, ocupando escaños vitalicios en el Senado. Además invirtió en Deuda, en Bolsa, o desde 1865 en la banca y los ferrocarriles, fundiendo sus intereses con la burguesía.

Alta jerarquía del Clero, del ejército y de la Administración. Los tres grupos, desde el púlpito, la milicia o la administración, contribuyen al sostenimiento de la élite en el poder y abortaron cualquier intento subversivo manteniendo en la conciencia de la población una mentalidad religiosa y tradicionalista, enemiga de los cambios.

La alta burguesía fue la nueva clase que emergió al beneficiarse con la compra de las tierras desamortizadas y con las inversiones en industrias y ferrocarriles. Formada por: burguesía terrateniente y rentista procedente de la desamortización, comerciantes: grandes armadores, transportistas, exportadores y negociantes; burguesía financiera: grandes financieros, banqueros y prestamistas; Alguna burguesía profesional: abogados, médicos, funcionarios de alto rango y dirigentes políticos; grandes industriales: son pocos (Barcelona y Bilbao).

Moral estricta de cara al exterior, con confesores y pública asistencia a misa y ceremonias religiosas, beneficencia. Esto compatible con una vida más relajada y cercana al escándalo en la intimidad. Vida relajada para los hombres. La apariencia contaba más que la verdad. El honor, en sentido tradicional, era aún un valor apreciado (duelos).

Se constituyó así una oligarquía terrateniente, industrial y financiera, resultado de la alianza –a veces incluso matrimonial- entre la vieja nobleza y la nueva burguesía propietaria. Esta oligarquía se erigió en clase dominante del nuevo régimen liberal. Acaparó los centros de poder: Gobierno, Congreso, Senado, magistrados. Nivel de vida altísimo: ocio, gastos, ostentación y monopolio de lugares privilegiados en los espectáculos públicos (ópera, teatro, hipódromo). El esplendor de la aristocracia ilustrada (6:04) http://www.youtube.com/watch?v=CPzpRTUqOVk

Las clases medias eran un grupo heterogéneo formado por la pequeña burguesía (pequeños comerciante, pequeños empresarios, propietarios de taller…), mandos intermedios del ejército, funcionarios y profesionales liberales de menor nivel (médicos, abogados, profesores). En España representaban un grupo menos numeroso que en otros países de Europa más desarrollados económicamente.

Su salario era superior al de los obreros, jornaleros campesinos, pero eran precarios y a veces pasaban dificultades dependiendo de la coyuntura económica. Llevaban una vida austera, llena de estrecheces para sacar adelante a sus hijos para quienes soñaban con un puesto en el ejército o la administración. Derecho o Medicina eran las carreras más cotizadas.

Tenían una ideología conservadora, recelaban de los cambios. Rigor moral y visión materia, quieren un gobierno fuerte que mantenga el orden y la propiedad. Aunque la mayoría no tenía derecho a voto, los gobiernos los cuidaban y la prensa iba dirigida a ellos.

Hay una minoría culta en las universidades y entre los profesionales que tenían suficiente conciencia de la inviabilidad política del sistema. Se apuntan al partido demócrata. Pero solo una minoría, la mayoría de la clase media se mantuvo al margen de la política activa.

El campesinado, seguía siendo la mayoría de la población, por el escaso desarrollo industrial. En la época isabelina perdía nivel de vida por la tendencia general de la caída de los precios –pequeños propietarios y arrendatarios. En el sur abundaban los jornaleros agrícolas –por el predomino latifundios-, cuyas duras condiciones de vida fueron causa constante de conflictos.

De hecho los campesinos fueron los grandes sacrificados de las reformas liberales, ya que no se reconocieron sus derechos sobre las tierras señoriales ni se les facilitó el acceso a las propiedades desamortizadas, lo que explica su oposición al régimen y el apoyo de algunos sectores a la causa carlista.

Artesanos: seguían siendo numerosos. Aunque se prohibió fundar nuevos gremios aún eran influyentes en las pequeñas ciudades. Reacios a los cambios y al libre mercado.

Trabajadores de servicios: grupo en expansión por el crecimiento urbano, de la administración, de las empresas municipales, del servicio doméstico.

El proletariado urbano, sobre todo por el desarrollo de las industrias textiles y la siderometalúrgica en Barcelona y Vizcaya. Fue la nueva clase en aumento, aunque todavía minoritaria, que se nutrió del éxodo rural y de los antiguos artesanos arruinados. Duras condiciones de trabajo, salarios bajos, analfabetismo, jornadas de 12-14 horas… Tiempos modernos (3:27) http://www.youtube.com/watch?v=wBIov_CSqyI

3. El nacimiento del movimiento obrero: la Primera Internacional en España.

Las condiciones de los trabajadores eran muy precarias y crearon malestar: inseguridad en el trabajo, bajos salarios, malas condiciones de trabajo (horarios laborales de excesivos y abusivos que propiciaban accidentes), hábitat inadecuado. El movimiento obrero es la actividad organizativa, y la lucha social y política de los obreros, encaminada a mejorar su situación. Surge, como la Rev. Industrial, en Inglaterra en el siglo XIX con el liberalismo y los inicios del capitalismo. Movimiento obrero (3:53) http://www.youtube.com/watch?v=3pFMvfE9Wgo M.O. español (4:04) http://www.youtube.com/watch?v=qgjRf9VmAzc

3. 1. El nacimiento del movimiento obrero: antes de 1868

Causas e inicio del m .o. en GB (6:55) http://www.youtube.com/watch?v=lv-YX9YGtgU

Hay que partir de la escasez del proletariado industrial y el hecho de que las manifestaciones de disconformidad social fueron minoritarias en la España del siglo XIX. Las primeras manifestaciones se enmarcaron dentro del LUDISMO y tuvieron lugar en Galicia, Alcoy, donde los obreros destruían las máquinas por considerar que éstas eran las culpables de la pérdida de sus puestos de trabajo. La acción ludista más importante tuvo lugar en Barcelona con el incendio de la fábrica Bonaplata (1835), como reacción ante la incorporación de las máquinas de vapor a las fábricas textiles.

Se crearon las primeras SOCIEDADES DE SOCORROS MUTUOS (agrupaciones de trabajadores que de forma solidaria aportaban dinero a un fondo común para cubrir la pérdida del trabajo o la disminución de los ingresos de los asociados). Al principio sólo tenían una vocación mutualista (ayuda mutua), pero pronto adoptarán un carácter cada vez más reivindicativo, de ahí que en 1844 el Gobierno moderado las prohibió, ordenando la disolución de todas aquellas que no tuvieran con único fin la ayuda mutua, por lo que la mayoría de ellas pasaron a la clandestinidad. La represión gubernamental fue constante.

Durante el Bienio Progresista tuvieron lugar las primeras huelgas como medida de presión contra los empresarios, especialmente en Cataluña, escenario de algunas de las más importantes como la de 1855 contra la ilegalización de las asociaciones obreras. Tuvieron tanta fuerza que incluso el Congreso de los Diputados admitió que dos obreros fueran enviados a Madrid para exponer sus propuestas acerca del proyecto de ley sobre asociacionismo obrero que se estaba discutiendo en el Parlamento (respaldados por 33.00 firmas). Pero la LEY DEL TRABAJO que finalmente aprobaron las Cortes era decepcionante, pues, a pesar de que contenía ciertas mejoras sociales (media jornada para los niños, máximo de diez horas para los menores de 18 años), limitaba las asociaciones al ámbito local y siempre que no rebasaran los 500 miembros. A partir de entonces, los dirigentes obreros comprendieron que los progresistas no iban a defender su causa, por lo que pasaron a alinearse con los demócratas y los republicanos.

Durante los últimos años del reinado de Isabel II el movimiento obrero permaneció aletargado como consecuencia de la represión política y de una cierta prosperidad económica, aunque finalmente reaparecieron las movilizaciones obreras, ahora abiertamente politizadas, cuyos dirigentes participaron en el derrocamiento final de Isabel II. La actuación de los obreros sería decisiva en la revolución que en 1868.

3.2. La implantación del movimiento obrero durante el Sexenio Democrático: la I

Internacional (1868-1874)

Por el contrario, un reducido número de internacionalistas madrileños, con un linotipista a la cabeza, Pablo Iglesias, prefirió secundar las propuestas ideológicas del marxismo y se enfrentó a los anarquistas, mayoritarios dentro de la AIT española.

Tras la Comuna de París (1871) los gobiernos europeos se opusieron a las reuniones de la AIT temerosos de la fuerza que estaban alcanzando los obreros. En España se prohibieron sus reuniones y huelgas, se cerraron periódicos obreros y detuvieron a varios líderes. El gobierno de Sagasta trató de ilegalizar la AIT, aunque el Tribunal Supremo lo impidió, por considerar que la norma no era constitucional.

En 1872, los marxistas fueron expulsados de la AIT, acentuándose las diferencias entre anarquistas y marxistas tras la expulsión de los anarquistas de la AIT europea.

En 1873 tenía 25.000 afiliados, un tercio de ellos catalanes. Estaba claramente implantada entre los obreros textiles, los de la construcción, las artes gráficas y gran parte del campesinado jornalero andaluz.

Durante la presidencia del general Serrano (10 de enero de 1874) se decretó la disolución de la AIT acusándola de impulsar y apoyar las manifestaciones y huelgas para forzar a los patronos a hacer importantes concesiones en jornadas laborales y salarios. Fueron especialmente virulentas en Barcelona, en Andalucía se ocuparon tierras, se expandió el cantonalismo… En realidad, muchas de estas acciones fueron desaprobadas por los dirigentes de la AIT.

3. 3. Después del Sexenio Democrático

Durante la Restauración borbónica los grupos anarquistas, ilegalizados y en la clandestinidad, iniciaron una serie de atentados terroristas contra los patronos, organizándose en sociedades secretas (Mano Negra).

Por el contrario, la corriente marxista utilizó la vía política creando un partido político de masas, a través del cual canalizar sus aspiraciones. Así, en 1879, se fundó en Madrid el Partido Socialista Obrero Español. Su influencia en estos momentos era escasa y se limitaba a reivindicar de forma pacífica la jornada de 8 horas. En 1888 Pablo Iglesias creaba un sindicato afín: la UGT. Era independiente pero subordinado al PSOE y situó su sede social –la Casa del Pueblo- en Madrid.

Paralelamente, aparecieron los círculos de obreros católicos, a partir de 1883. Inspirados en la doctrina social de la Iglesia favorecía la cooperación entre patrones y obreros. Su papel reivindicativo fue nulo y no llegaron a ser auténticos sindicatos.

PREGUNTAS: 

CONCEPTOS: Desvinculación. Desamortización. Manos muertas. Burguesía. Jornaleros. Proletariado. Socialismo utópico. Internacionalismo. AIT. Anarquismo. Marxismo. Marx. Bakunin. Socialismo. Proteccionismo. Sociedad de clases. Industrialización. Mecanización. Proteccionismo.

Desamortización: proceso de expropiación de los bienes en manos muertas (órdenes religiosas, instituciones eclesiásticas, concejos y ayuntamientos) por el Estado liberal. Dichos bienes pasan a ser considerados bienes nacionales y vendidos en pública subasta. Este proceso comenzó afínales del siglo XVIII (Godoy) y continuó y se generalizó en el período de los gobiernos progresistas. Los dos momentos más importantes fueron: la emprendida por Mendizábal en 1836, que desamortizó gran parte de los bienes eclesiásticos, y la de Pascual Madoz en 1855, que afectó, sobre todo, a los bienes de los ayuntamientos.

Desvinculación: disolución de los vínculos que afectaban a los bienes, fue una condición indispensable para las transformaciones socioeconómicas de la revolución liberal, que pretendía la formación de un mercado libre capitalista y de una propiedad privada e individual. Como ejemplo: la desaparición del mayorazgo y los derechos señoriales (s. XIX).

Jornalero: persona que trabaja a cambio de un jornal o pago por día de trabajo. Se aplica a los trabajadores de la tierra que no tienen posesión de la tierra.

Marxismo: teoría económica, social y filosófica elaborada por Karl Marx y Friedich Engels, difundida a partir del Manifiesto Comunista (1848) y desarrollada posteriormente por otros autores. Parte de la crítica al sistema capitalista y propugna la necesaria organización de los trabajadores en partidos políticos para conquistar el poder y transformación social poniendo fin a la sociedad de clases, mediante la propiedad colectiva de los medios de producción.

Anarquismo: ideología política y social que defiende una oposición a cualquier autoridad, jerarquía o control social que se oponga al individuo, con la consecuente defensa de la abolición del Estado, sustituyéndolo por el apoyo mutuo de los individuos y grupos sociales (solidaridad social). Se organizaban en comunas, que no era más que unja forma de organización política local basada en la cooperación de sus integrantes. Se buscaba una sociedad “sin amo, ni soberano” (Proudhon).

A.I.T.: Primera Asociación Internacional de Trabajadores creada en Londres en 1864 e integrada por partidos socialistas, anarquistas y sindicalistas. El encargado de redactar los Estatutos fue Karl Marx. En 1868 se produjo una polarización que condujo a enfrentamientos entre las dos tendencias: anarquistas y marxistas, y como consecuencia en 1876 desaparecerá.

Mano Negra: presunta organización anarquista secreta y de carácter violento y que actuó en Andalucía en el último cuarto del siglo XIX a la que se atribuyeron varios asesinatos y diversos sabotajes. Según informes de la policía, inventados o magnificados, se proponía asesinar a todos los terratenientes. Sirvió de pretexto para la condena indiscriminada de los jefes anarquistas de la región.

Acción directa: actividad individual violenta del anarquismo de carácter terrorista….

Anarcosindicalismo: corriente del anarquismo contraria a los métodos terroristas y partidarios de la acción colectiva de los trabajadores agrupados en sindicatos revolucionarios…

Exámenes http://www.youtube.com/watch?v=iPmcgMrpmwI

------------------------------------------------------------------------ 1.
*Las leyes del A. R. eran a menudo confusas en conceptos como el
de propiedad. Uno de los grandes problemas es que podían reconocer
dos derechos diferentes sobre la misma tierra: el **dominio útil**
del campesino, que la explotaba y la transmitía a sus herederos; y
el **dominio eminente** del señor que podía exigir a los campesinos
determinados tributos en relación con las tierras que cultivaban.
Ninguno de los dos tipos de dominio feudal se corresponde
exactamente con el concepto capitalista de propiedad, por lo que se
planteaba la disyuntiva sobre quién tenía más derecho a la tierra,
si el señor o el campesino. Finalmente se dejó la resolución
concreta de cada caso a los tribunales, que en general otorgaron la
propiedad a los antiguos señores, en perjuicio de los campesinos. En
consecuencia, la antiguo nobleza no salió perjudicada con la
abolición de los señoríos y en algunos caso incluso aumentó su
patrimonio*[↩](#fnref1)